- Pedro, Mariana y Manolo
- Pedro, Mariana y Rafael
- Pedro, Marian y Rafael
- Hundido en la nieve
- Marian y sus gafas
- Cumbre al Massanella
- Cumbre al massanella
Así pues, nuestra querida amiga Manirana Lanfranconi (Argentina), que lleva su tiempo en Mallorca, deseaba subir al Puig de Massanella (altitud 1352m).
Pedro Calafat pasa a recogerme trayendo a Mariana, tenemos buena sensación que podremos llegar a la cumbre. Partimos a las 9h hacia Caimari, donde nos encontramos con Manolo Machado, tomamos un cafetito en un bar y comienza a aparecer las primeras dudas. El tiempo está encapotado, cae una lluvia fina y constante, el frío como he dicho, es gélido y sopla mucho viento.
-Qué hacemos?, esperamos un poco, subimos…
Después de unos minutos de deliberación decidimos ascender a la cumbre.
Al llegar al Coll de Sa Batalla, dejamos el coche y bien abrigados emprendemos la marcha. Hay muchos excursionistas por lo alrededores, la nieve atrae…
Al entrar en la Posesión de Massanella, el guarda, parapetado en su caseta y su estufa, nos cobra 2 € c/u, para poder acceder. Hay que proteger y mantener el entorno, comprensible cuando hay tanto “dominguero” que no respeta las propiedades privadas, haciendo destrozos por donde pasa.
Ascendemos por la pista que nos conduce hasta lo alto del Coll de sa Línia (822m), aquí torcemos a la derecha y emprendemos la subida por sendero rodeado de bosque encinar. A unos cientos de metros aparecen los primeros brotes nieves destacables. Son cerca de las 12h y Manolo ha de regresar, tiene compromisos ineludibles, así que se despide de nosotros.
A medida que avanzamos, más nieve nos envuelve, el sendero está bañado por un líquido frío que discurre rápido sendero abajo. Encontramos a excursionistas que descienden rápidamente; – Hace un viento arriba que es imposible llegar, nos dicen.
Nosotros seguimos.
Dos fotógrafos de la prensa nos hacen fotos, para la posteridad. A más altura, más frío y más viento. Al llegar a la base del Puig, nos abrigamos lo mejor posible, nos ponemos las gafas de ventisca, el para viento, guantes y lo que haga falta. Gracias que llevo dos juegos de gafas, y para vientos y con ello Mariana puede defenderse del clima)
Comienza la parte más dura. Los últimos doscientos metros es un ascenso por una vaguada muy pronunciada y totalmente alfombrada por una capa de medio metro de nieve, hay que estar al tanto, te hundes en cualquier agujero entre dos rocas y es difícil salir de ella. Fui objeto de ello en el ascenso. Todo ello acompañado de una ventisca que nos obliga a ir casi a gatas, mantener el equilibrio es cosa harta difícil, casi imposible.
Sentimos latigazos en la cara de esta ventisca con partículas de nieve que no dejan ver nada y encima con niebla, que no vemos más allá de unos 20 mts . La duda de seguir subiendo se hace patente en varias ocasiones. –Dije que llevaríamos a Mariana al Massanella y llegaríamos arriba, así se hará. Pedro dice basta, yo digo que sigo, que estamos a 50 mts, Mariana lo que digamos. Voy a emprender la marcha y al final subimos los tres. Lo dicho, a pocos metros de ascenso a la put… hacemos cima.
Unas fotos y bajando que es gerundio
Lo llamativo es que a media altura observamos Mallorca con cielo despejado, encima nuestro está negro, hace ventisca y frío. Contrastes.
A la tarde, cuando regresamos a Palma, Massanella a parece totalmente despejada, los que asciendan al pico, tendrán más suerte que nosotros seguro y con vistas, está claro. Pero, Mariana al fin ha cumplido su sueño: Subir al Puig de Massanella.
24 de marzo de 2008 Rafael Minguillón Forteza
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